10 usos de la cerveza en casa (sin bebérsela)

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Desde el cuidado de los muebles, al del cabello pasando por el huerto. 

La cerveza es una bebida milenaria que sirve para algo más que para acompañar los momentos de relajación. A lo largo del tiempo se le han ido encontrando otros usos en la casa, en el huerto y en el jardín, incluso en los de los abstemios. A menudo sus propiedades permiten sustituir con eficacia otros productos artificiales, menos sanos y con mayor impacto ambiental. 

En la casa

Muebles. Un paño humedecido con cerveza sirve para eliminar el polvo y las manchas de los muebles de madera, reavivando además su dibujo natural. Es importante que la madera no permanezca humedecida demasiado tiempo. Para evitarlo podemos recurrir a un secador eléctrico o un ventilador.

Metales. Los ácidos de la cerveza son múy útiles para despegar la suciedad de su superficie. Está especialmente indicada en la limpieza de los objetos de cobre y oro (se deja actuar unos instantes y después se frota con un paño suave, seco y limpio).

Manchas en la ropa. En lugar de recurrir a productos químicos de dudosa eficacia, cuando el café o el té se vierte sobre el mantel o una prenda de ropa podemos empaparla con cerveza, dejar que actúe un momento y luego retirar parte de la humedad mediante pequeños toques de un trapo limpio. A continuación realizamos un lavado con agua y jabón.

Higiene personal

• Para disfrutar de un cabello sano y brillante se puede probar el seguiente acondicionador: se mezcla 15 ml de cerveza con 70 ml de agua caliente. Se aplica justo después del aclarado del champú. Se hace un masaje y se seca, si es posible al sol. 

• Los pies cansados por una larga jornada de trabajo se recuperan con un baño de cerveza (que además tiene la propiedad de eliminar eficazmente el olor). Después se lavan con agua y jabón.  

• Para elaborar una mascarilla facial hidratante y nutritiva se toma una cantidad suficiente de puré de boniato y se le añaden dos cucharadas de cerveza. Se mezclan hasta que quede una pasta homogénea y se extiende por la cara. Se deja actuar 15 minutos.

En el jardín

Caracoles y babosas. Les encanta la cerveza. Hay que enterrar hasta el borde un pequeño plato hondo o un cuenco cerca de las plantas que suelen ser atacadas por los gasterópodos. Sólo hay que  llenar el cuenco hasta la mitad. Los animales se meten a beber y luego no pueden salir. 

Otra posibilidad es pulverizar la cerveza sobre las hojas de plantas no deseadas, de manera que se dirijan a ellas en lugar de a las hortalizas o las plantas ornamentales. Así se utiliza una plaga contra otra.  

Moscas de la fruta. Abundan en torno a las pilas de compost y los fruteros, y también pueden eliminarse con cerveza. Hay que verter la cerveza en un vaso largo que se mete dentro de una pequeña bolsa de bocadillo a la que se ha cortado una esquina para que sirva de entrada a las moscas al quedar situada sobre la boca del vaso. En lugar de una bolsa se puede fabricar una entrada con un cono de cartulina o el cuello invertido de una botella de plástico. Ya sólo hay que colocar la trampa junto al compost o el frutero. 

Abejas. Para mantenerlas alejadas de la zona donde se encuentren reunidas las personas –en una comida al aire libre o donde hay niños jugando– se pueden ubicar en el entorno platos planos con unas gotas de cerveza. Acudirán a estos y no asustarán a los seres humanos.

Se podrían crear trampas de cerveza, pero no es nada recomendable. Las abejas son seres vivos imprescindibles que ya se enfrentan a retos para su supervivencia como la omnipresencia de los plaguicidas y otros agentes contaminantes.

Fertilizante. Salpicar un poco de cerveza alrededor de la base de las plantas del huerto o en las mecetas les aporta una dosis adicional de nutrientes. Igualmente sirve para activar los microorganismos que fermentan el compost.