El coaching nutricional te ayuda a cambiar malos hábitos alimenticios

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Laura Kohan lleva muchos años ofreciendo asesoramiento en coaching nutricional, una disciplina que, a diferencia de la nutrición clásica, no solo presta atención al cuerpo, sino también a las emociones y la personalidad de cada paciente.

A la hora de establecer cuál es la mejor dieta para una persona, la nutrición clásica tiende a centrarse exclusivamente en el cuerpo y, sobre todo, en el peso. Sin embargo, las necesidades dietéticas de cada persona son únicas y vienen marcadas por muchos otros factores, como nuestra herencia genética, nuestra trayectoria vital, las emociones que sentimos o, incluso, nuestra personalidad.  Todos estos aspectos son claves para el coaching nutricional, un tratamiento que la chef vegetariana Laura Kohan lleva realizando desde hace años. Hemos hablado con ella para que nos cuente cómo funciona.

¿Qué es el coaching nutricional?
El coaching nutricional es una manera más completa de afrontar la nutrición humana y todos los aspectos que la componen. No se limita a explicar las necesidades nutricionales de la persona que recurre a este servicio, intenta enseñar cuáles son los mejores ingredientes para una persona, qué productos nuevos debe incorporar, dónde comprarlos e incluso cómo cocinarlos adecuadamente. Un coach nutricional no es más que un reeducador de malos hábitos alimenticios que guía a su paciente a través de todas las fases de su alimentación, dándole toda la información y herramientas necesarias para mejorar su forma de comer y, por lo tanto, su salud.

Un coach nutricional guía a su paciente en todas las fases de su alimentación, dándole información y herramientas para mejorar su forma de comer

Cuando alguien llega a ti preguntando por este servicio, ¿tiene claro qué es lo que busca? ¿Cuáles son sus principales dudas, motivaciones o preocupaciones?
Muchas veces no. Saben que no están haciendo algo bien con su manera de alimentarse o que lo que comen no les sienta bien. Muchos han intentado las dietas genéricas que encuentran por internet o han tenido periodos puntuales de cuidarse, pero no han podido ser constantes por su situación vital o por las influencias de su entorno. La mayoría de la gente que acude a mí es para transición a dietas vegetales, ya que esa es mi especialidad. Normalmente se trata de omnívoros que quieren pasar a una dieta vegetariana o vegana y están muy perdidos en cuanto a las alternativas y suplementos. Yo les ayudo, a muchos niveles, en todo el proceso de adaptación hasta que se sienten seguros para seguir solos.

¿Qué diferencia hay entre el coaching nutricional y las consultas de nutrición clásicas?
El coaching no se parece en nada a una consulta de nutrición clásica, empezando porque se trata cada caso como algo único. De entrada, yo realizo unos perfiles extremadamente complejos donde busco desde antecedentes familiares, problemas de salud, gustos alimenticios, medicación…  Se trata de elaborar posteriormente una dieta lo más personalizada posible que se adapte a la vida, gustos y necesidades del paciente, y no al revés como en las consultas de dietética y nutrición, donde además se utilizan dietas genéricas con leves variaciones. Por otra parte, es fundamental estudiar la medicación y las patologías del paciente para que no haya interacciones raras entre medicaciones y alimentos o incluso con algunos complementos de fitoterapia.

Es fundamental estudiar la medicación y patologías del paciente para evitar interacciones entre medicaciones y alimentos o incluso algunos complementos de fitoterapia

¿Podrías explicarnos, paso a paso, cómo funciona el tratamiento?
Lo primero es conocer bien a la persona. Preguntarle qué necesita, cuáles son sus circunstancias, sus motivaciones para contactarte... En mi caso, le paso al paciente varios cuestionarios y un diario semanal de su dieta para que lo rellene. Después, repasamos juntos todos los cuestionarios para ampliar detalles o profundizar en algunos temas. Con toda esta información, me dedico varios días a analizar a fondo todos los datos y empiezo a elaborar su perfil.

Normalmente divido la dieta o la transición en fases, en función del caso o las necesidades de cada paciente. Él va a ser quien marque el ritmo. Le explico muy bien los puntos negros de su dieta actual, sus carencias, qué debe evitar y, sobre todo, le envío muchísima información sintetizada o en tablas sobre lo que necesita, dónde comprar, cómo organizar la despensa e incluso recetarios para la nueva dieta. Si el caso lo requiere, al ser también chef de cocina vegetal, puedo orientar sobre cómo transformar su forma de cocinar y cómo buscar vías alternativas vegetales o más sanas a sus platos favoritos.

¿Se puede hacer todo a distancia o es preferible quedar para alguna sesión?
Se puede hacer de ambas formas. Cuando empecé, todas mis consultas eran presenciales, pero en los últimos años eso ha ido cambiando y actualmente todos mis pacientes son a distancia, vía telefónica, ya que su ritmo de vida o localización geográfica imposibilitaba hacerlo de otra manera. Aunque en un principio yo misma me resistía a hacerlo de manera virtual, con el tiempo me di cuenta que era igualmente efectivo, si no más. Por un lado se eliminaban las excusas que muchos se ponían para comenzar a transformar su dieta por falta de tiempo y, por otro, el método que utilizo a distancia es más dinámico, ya que las consultas telefónicas o por e-mail son constantes durante el tratamiento. Eso, en general, da más tranquilidad al paciente, que se siente más seguro y tiene menos posibilidades de saltarse la dieta o hacer algo mal.

Aparte de influir en nuestra salud, la forma en que nos alimentamos puede influir también en el estado de ánimo. ¿El coaching nutricional podría ayudar, por ejemplo, a las personas que se sienten deprimidas o estresadas?
La alimentación en muchos casos suele ser directamente responsable de nuestros estados de ánimo o, al menos, puede ayudar a empeorar la salud de nuestro sistema nervioso. Gran parte de los casos que trato, aunque no acuden a mí por su situación emocional, arrastran bastantes problemas de ansiedad, insomnio, depresión o estrés. En mi trabajo como coach pongo mucho énfasis en que los cambios en la alimentación combinen elementos que traten todas estas alteraciones, porque cuerpo y mente están profundamente interrelacionados y debemos trabajar con ambos como un todo. A estas alturas, después de años trabajando como coach, sigo sorprendiéndome gratamente de la espectacular mejora que se produce en la mayoría de mis pacientes en su estado de ánimo global. Y es que ya el acto de acudir a mí y tomar las riendas de su alimentación, con la intención de mejorar su vida, pone en marcha toda una actitud positiva que activa el cambio.

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