La realidad paralela

El momento de la economía colaborativa

El universo de la economía colaborativa se expande. “Compartir” ha desplazado a “competir” como la palabra clave.

Conoce algunas de las propuestas que comparten ese espíritu.

Por: 
Carlos Fresneda
Londres
12.6.2013
Media: 
Tomás Díez, director del FabLab de Barcelona.

Todo empezó con el intercambio de casas. De ahí pasamos al coche compartido y a la bici pública. Después vinieron los bancos de tiempo, las redes de intercambio y los “solucionadores” a domicilio. Y finalmente el “crowdfunding”, y el “crowdsourcing”, y el “coworking”, y los préstamos P2P entre particulares, y el “food sharing” para evitar el despilfarro de comida, y también los huertos compartidos.

El universo de la economía colaborativa se expande por minutos. La crisis y las redes sociales han servido para encauzar la vieja ley de la oferta y la demanda por derroteros muy distintos a los de hace una década. “Compartir” ha desplazado a “competir” como la palabra clave en estos tiempos que corren. La “propiedad” ha pasado a segundo plano. Lo que los jóvenes (y no tan jóvenes) valoran hoy en día es el “uso” o el “acceso”.

La tendencia arrancó simbólicamente allá por el 2007, cuando Joe Gebbia y Brian Chesky (que entonces tenías 27 años) decidieron alquilar tres camas inflables en su propia casa para albergar a tres desconocidos que no encontraban sitio en ningún hotel de San Francisco. De ahí le viene el “aire” a Airbnb, la red de alquiler de casas entre particulares que hoy por hoy extiende sus redes por 192 países. España, y en plena crisis, se ha convertido en el tercer mercado mundial, con 35.000 propiedades y 200.000 usuarios.

La respuesta autóctona no se ha hecho esperar, y ahí tenemos a Knok, que eleva el tradicional intercambio de casas a una nueva dimensión, gracias a la “usabilidad” de su plataforma on line y a las garantías de seguridad que ofrece a los usuarios. En apenas dos años, la red creada por Juanjo Rodríguez ha incorporado 20.000 casas en 159 países y acaba de recibir una “inyección” de medio millón de euros de inversores españoles.

“Yo llevaba seis años usando casas compartidas para viajar, pero todo lo que había en internet era muy desfasado y poco práctico”, reconoce Rodríguez. Con el viento en popa, y marcando las diferencias con Airbnb, Knok se ha convertido en una referencia mundial: “Cuando descubres el intercambio te conviertes en un verdadero fan, no sólo por el dinero que te ahorras, sino por las relaciones personales que sea crean… Es difícil resistirse a una oferta de viajar (gratis) a París”.

En París coincidimos precisamente con Juanjo Rodríguez, en el primer encuentro europeo de la economía colaborativa organizado por OuiShare. Allí llegamos a contar hasta treinta emprendedores e innovadores sociales españoles, codeándose con los anfitriones franceses y con ideas muy adaptadas a nuestras duras circunstancias, como Prepárate-banco de tiempo (para mejorar la empleabilidad) o Workyland (para facilitar el salto a quienes buscan trabajo en el extranjero).

“La crisis ha obligado a la gente a buscar alternativas”, certifica Albert Cañigueral, conector de OuiShare para España y América Latina y fundador de Consumo Colaborativo. “La tendencia ha madurado en España y el paisaje ha cambiado radicalmente, con más de 150 'startups' creadas en el último año. Estamos ante un sector muy dinámico y en continua reconversión, que a veces se topa con normas pensadas para una economía industrial y productiva. Estamos pasando a una economía de la eficiencia y eso implica adaptar las regulaciones y poder hacer las cosas de otra manera”.


Albert Cañigueral, conector de OuiShare para España y América Latina y fundador de Consumo Colaborativo.

Ramón Blanco, cofundador de Etece.

Con esos problemas se topó precisamente Ramón Blanco, cofundador de Etece (“tiempo para los que no tienen tiempo”). Blanco tuvo que realizar los debidos ajustes para adaptar el exitoso modelo del TaskRabbit norteamericano… “En Estados Unidos no necesitas declarar por debajo de los 600 dólares de facturación. Aquí, todos los trabajos, por pequeños que sean, están fuertemente regulados”.

Los más de 350 “solucionadores” de Etece, desplegados ya en Madrid, Barcelona y Valencia, son en su mayoría autónomos como Elazen Xabier, electricista, montador y lo que le echen, que logra así un empujón extra para llegar a fin de mes. Aparte de los arreglos domésticos, Blanco estima que sus “solucionadores” le han ahorrado a los españoles 5.000 horas en un año “para dedicarlas a cuestiones realmente importantes”.

Mar Alarcón, cofundadora de Social Car.

Mar Alarcón, cofundadora de Social Car, pionera del alquiler de coches entre particulares con 15.000 usuarios en toda España, pone también sobre el tapete los beneficios sociales y ecológicos: “Estamos permitiendo no sólo reducir el número de coches en circulación, sino disminuir de paso las emisiones de CO2… Y luego está el factor económico, tampoco vamos negarlo. Cualquiera puede tener unos ingresos extras alquilando su coche: yo misma hice la prueba y ahí sigo”.

La adquisición de Zipcar por Avis dice mucho del potencial económico del auto compartido, en el que están entrando de lleno los fabricantes. El coche ha “pinchado” como símbolo de estatus y sin embargo está triunfando como lo que es, una herramienta práctica de movilidad. Que se lo digan si no al millón largo de conductores de Bla Bla Car en Europa, que llevan de un lado para otro a pasajeros “no motorizados”.

En Gran Bretaña se ha puesto también de moda ceder en alquiler las rampas de entrada en las casas para garaje (parkinmyhouse), y ya puestos hasta acampar en los jardines traseros (campinmygarden). Las casas particulares se están convirtiendo en alternativa más real y barata a los restaurantes típicos (eatwith). Y en ciudades como Barcelona hay ya una manera distinta de explorar la ciudad de la mano de impagables anfitriones (trip4real).

Barcelona despunta por cierto como “ciudad colaborativa”, gracias entre otros a la labor de Tomas Díez, al frente del FabLab. “De la misma manera que existen ya los espacios de 'co-working', están surgiendo los espacios co-creativos y co-productivos que van a ser las bibliotecas del futuro”, asegura Díez, empeñado en incorporar la producción “colaborativa” y en código abierto a la ecuación.

“Smart Citizens” se llama precisamente el sistema ideado por el FabLab de Barcelona, partiendo del “hardware” libre de Arduino, para construir pequeños sensores inteligentes que podrán ser usados por los ciudadanos para medir la contaminación y los niveles de ruido. El proyecto se está financiando a través de Goteo, fiel a su máxima de “crowdfuding for crowd benefits” (financiación colectiva para el bien común).

Goteo ha ensanchado con creces el horizonte del “crowdfunding” y se ha convertido en otro puntal de la economía colaborativa. Desde su creación en el 2011, ha lanzado 200 proyectos (con un 60% de éxito) y ha logrado recaudar cerca de un millón de euros. Pero tan importante como la financiación es la “colaboración distribuida” y la contribución de los proyectos al procomún. “La meta es crear una economía en la que todos podamos contribuir”, sostiene su cofundador Olivier Schulbaum.


Olivier Schulbaum, cofundador de Goteo.

Javi Creus, cofundador de Ideas for Change.

Javi Creus, cofundador de Ideas for Change, sostiene que ha llegado el momento inevitable de tender puentes entre la vieja y la nueva economía y urdir estrategias para los "cambios radicales" que se avecinan en los tres frentes: el capital, el trabajo y la gestión de recursos. Frente al pesimismo rampante en nuestro país, Alfons Cornellá, de Infonomia, reitera su fe en "un futuro con nuevos sistemas de colaboración entre la compañías" y rompe una lanza por el advenimiento de la “co-society”.

“Compartir casa o coche es algo de lo más normal para la gente de nuestra generación”, certifica por su parte Antonin Léonard, 26 años, cofundador de Ouishare, la comunidad que está rompiendo fronteras con el mensaje. “Nosotros estamos también muy habituados a compartir un espacio de trabajo o una idea… Funcionamos en redes sociales y ahora se trata de trasladar ese modelo a la economía: desde la producción en abierto al consumo colaborativo, y llegando a campos que eran imaginables hace unos años”.

Compartir y colaborar son al fin y al cabo hábitos tan viejos como la especie humana, aunque reñidos hasta ahora con el concepto piramidal de economía que está empezando caer por sus propio peso. Rachel Botsman y Roo Rogers vieron venir la tendencia de lejos. La innovadora social afincada en Australia y el emprendedor británico firmaron al alimón un libro –Lo mío es tuyo: cómo el consumo colaborativo está cambiando el modo en el que vivimos- que sigue resonando como la biblia del movimiento.

Roo Rogers se remonta a los estudios del psicólogo Michaele Tomasello, autor de ¿Por qué cooperamos?…  “Contra la creencia acendrada del instinto posesivo, resulta que somos cooperativos por naturaleza y que son las 'normas culturales' y no nuestros genes los que nos hacen ser egoístas. Por mera evolución, hemos pasado de la cultura del 'me' (yo) a la cultura del 'we' (nosotros)”.

Con Rachel Botsman coincidimos a su paso por Londres, anticipando lo que está al caer: “Todo está cambiando muy rápidamente y se está haciendo más participativo. Estamos ante una fuerza imparable que se está propagando a gran escala y que está revolucionando nuestro comportamiento como consumidores y como emprendedores. La confianza se está convirtiendo la nueva moneda de cuño, y el mejor capital es la reputación”.

Lo que estamos viendo, según Botsman, no es más que la lógica transición de las redes sociales a las redes de servicios: “La tecnología ha creado la eficiencia para vincular como nunca antes la oferta y la demanda. Estamos eliminando a los intermedarios y ahora valoramos el contacto personal y directo”.

“Los bancos, tal y como hoy los conocemos, habrán desaparecido en una década” vaticina Botsman. “En el Reino Unido, la plataforma de préstamos P2P Zopa ha rebasado ya el listón del medio millón de clientes, con 300 millones de euros prestados entre particulares (en España funciona Comunitae, que ha gestionado ya más de 1,6 millones de euros en préstamos)”.

Asegura Botsman que el impacto económico de la economía colaborativa se hará muy visible en los próximos años y puede llegar a un total de 110.000 millones de dólares, impulsado sobre todo por el alquiler de apartamentos entre particulares y por el coche compartido (cuya proyección se estima de los tres mil a los 26.000 millones de aquí al 2020).

Desde Brighton, con un pie puesto siempre en Londres, Benita Matofska recoge el testigo, empeñada en propagar por el Reino Unido las virtudes de la economía compartida. La fundadora de The People who Share y de Compare and Share (el primer agregador de consumo colaborativo en la red) es también la impulsora del Global Sharing Day, que se celebró el pasado 9 de junio en 147 países.

"La necesidad es la madre de la innovación", sostiene Benita Matofska. "En tiempos difíciles es cuando la gente busca soluciones y crea alternativas. Y la crisis ha servido sin duda para acelerar el cambio cultural que ya se iba gestando. De hecho, compartir es las respuesta común a la triple crisis que vivimos: económica, energética y ambiental”.

 

 

Sobre el autor
Carlos Fresneda lleva media vida de corresponsal para el diario El Mundo en Italia, Estados Unidos y Gran Bretaña. En El Correo del Sol nos cuenta todo lo que se cuece en la trastienda de la actualidad diaria. Ha publicado un libro, La Vida Simple (Ed. Planeta).
Todos sus artículos en El Correo del Sol 
Blog de Carlos Fresneda: La Realidad Paralela
Blog con Manolo Vílchez: Yo cambio

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Mar, 18/02/2014 - 14:48

Hola,

Excelente post y muy informativo no conocía todas estas maravillosas webs para compartir cosas en comun. Compartir, fomentar las muestras gratis, el intercambio, todo lo que sea sin gastar es algo que tenemos que fomentar entre todos. Poco a poco y aportando nuestro grano de arena.

Un placer

NeyLo2011

 

Escribe un comentario nuevo

Artículos Relacionados

La realidad paralela
Por
Carlos Fresneda

Gracias al impulso de sus instituciones, empresas y ciudadanos, Bristol se ha convertido en una ciudad que puede servir de modelo al resto del mundo.

La realidad paralela
Por
Carlos Fresneda

Satish Kumar, pensador y director de la revista Resurgence/The Ecologist, nos explica con su exquisita sencillez que cuidar el entorno natural (tierra), mantener el bienestar personal (alma) y defender los valores humanos (sociedad) son los imperativos morales de nuestro tiempo.

La realidad paralela
Por
Carlos Fresneda

Conversamos en Escocia con el científico Martin Tangney, de la compañía Celtic Renewables, que nos explica que el whisky puede servir también para impulsar la emergente industria escocesa de los biocombustibles.

Empresa destacada

Valoración:
4.666665
Dirección:
Muntaner, 45, 2-1
08011 Barcelona , Barcelona
España
Teléfono: 629730840

El Centre Gerard Arlandes es un lugar para el recogimiento gozoso, el reencuentro optimista y el acopio de fuerzas físicas, mentales y espirituales. El espacio ideal para recuperar serenidad, sosiego, silencio, tono, ánimo, armonía y fortaleza interior.

Ofrecemos clases de Chikung, Taich