Miquel Ballester, cofundador de Fairphone: “Los móviles tienen que durar más y usar menos recursos”

Lo que nació como un campaña para reclamar a las compañías electrónicas el uso del minerales “libres de conflicto” acabó cuajando en una empresa social que produce móviles “modulares, duraderos y éticos”. El mallorquín Miquel Ballester estuvo en Fairphone desde el principio y ayudó al fundador, el holandés Bas van Abel, a concebir en el 2013 el teléfono que aspira a cambiar desde dentro las pautas de una industria puntera, pero anquilosada en el viejo modelo líneal del “usar y tirar”.

Al frente del departamento de Estrategia de Producto y Eficiencia de los Recursos, Ballester rompe una lanza por el modelo circular y aboga por un teléfono aún “más justo”, que beneficie a toda la gente implicada en los procesos de extracción, producción y reciclaje. El 11 de noviembre, en el Biocultura de Madrid, intentará despejar “El camino hacia una industria electrónica más sostenible”.

¿Cómo fue tu implicación en Fairphone desde los inicios? ¿Fue difícil el tránsito de la campaña inicial a la creación de la empresa social?
Empecé ayudando a nuestro fundador para dar forma a la idea original del Fairphone, mientras completaba mis estudios de Diseño Estratégico de Productos. En el 2012, la gran pregunta que nos hicimos fue cómo crear una organización que se autofinanciara, mientras seguíamos adelante con la misma misión. Participamos en una incubadora para empresas sostenibles y logramos arrancar en el 2013. Necesitábamos un éxito comercial y al mismo tiempo un equilibrio para seguir adelante con nuestra misión, que es inspirar a toda la industria a actuar de un modo más responsable. Si no fuéramos una empresa, no nos habríamos enfrentado a los mismos dilemas a los que se enfrentan otras compañías. La parte dura fue aceptar eso como parte de una agenda necesaria para construir un mundo más sostenible.

¿Cuáles son los pasos esenciales que debería estar dando ya la industria electrónica para disminuir el tremendo impacto social y ecológico?
Lo primero que tenemos que lograr es separar las ganancias del uso de recursos naturales. Esto significa ser capaces de servir a más clientes con menos productos,  menos “smartphones” si quieres. ¿Cómo podemos asegurarnos de que un aparato se usa el máximo de tiempo posible o que pasa por diferentes propietarios antes de quedar obsoleto? Lo segundo es diseñar productos que puedan resistir al paso del tiempo, de las modas o de los avances tecnológicos. Los móviles tienen que durar más y utilizar menos recursos. Tenemos que asegurarnos de que los teléfonos no se queden en desuso y que alimenten un sistema circular. En tercer lugar, tenemos que cuidar las condiciones de trabajo de la gente en la cadena de producción, desde las minas y las industrias extractivas, a la producción y a la gestión de los residuos. Hacer productos electrónicos tiene una grandes consecuencias para la sociedad, y tenemos que asegurarnos de que su fabricación contribuye al desarrollo humano… Y por último, si logramos todo lo anterior, también tenemos que cambiar el marketing que le sirve de apoyo. Necesitamos valorar lo que tenemos, y no lo que aún necesitamos comprar.

Los teléfonos móviles se han convertido en símbolo del “usar y tirar”. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que la industria electrónica pase del modelo de economía “lineal” al de economía “circular” en el que todo se reaprovecha?
El cambio va a ser lento porque esta cultura es la que llevamos grabada desde el inicio del consumismo. Ahora bien, yo creo que reducir el uso de los recursos naturales va a ser una necesidad cada vez mayor, tanto en a nivel nacional como en una perspectiva global de geopolítica. Esto obligará a las compañías a poner en marcha nuevos modelos de negocio que no dependan tanto del uso de esos recursos. Los consumidores jugarán un papel muy importante, pues siempre sirven para acelerar los procesos. No tenemos más que fijarnos en el ascenso de la comida ecológica para ver un ejemplo de lo que millones de “bolsillos” pueden conseguir cambiando sus pautas de consumo.

¿Crees que el móvil “modular”, fácil de reparar y con elementos reciclables, será la norma en unos años?
Por supuesto. Nuestra misión como empresa social fue desde el principio servir de inspiración al resto de la industria. Que “copien” nuestro modelo es de hecho el objetivo.

¿Cómo se puede conseguir un teléfono aún más justo? ¿Cuáles son las próximas metas ecológicas y sociales?
Todavía hay mucho que podemos hacer, y de hecho nos hemos pasado los últimos meses planeando el futuro. Tenemos que seguir avanzando en nuestros cuatro pilares. La estrategia de materiales ha estado muy centrada hasta ahora en lograr que los minerales sean “libres de conflicto”: nuestra intención es ir aún más allá e integrar el concepto en algo parecido al “comercio justo”, para que sirva también para para beneficiar a la gente. Sobre las condiciones laborales en el proceso de fabricación hay también mucho por hacer, expandiendo el alcance de nuestros suministradores. En el diseño hemos aprendido también lecciones muy valiosas que hemos incorporado en la estructura modular del Fairphone 2. Y por lo respecta al reúso y al reciclaje, seguiremos trabajando con la idea de ofrecer Fairphone más como un servicio que como un producto, de manera que se incentive un sistema de recuperación de los teléfonos. Todo esto nos ayudará a crecer como compañía, y lo cierto es que estamos trabajando cada vez con más operadores en Europa y atrayendo a nuevos inversores.

¿Es compatible hacer más “justo” y “mejor” al mismo tiempo? Un amigo mío cambió al Fairphone y ha vuelto a un teléfono convencional por razones “técnicas”, como la calidad de la cámara...
La infraestructura modular del Fairphone 2 no solo sirve para que sea fácil de abrir y reparar, sino también para hacer “upgrades” sin necesidad de cambiar de teléfono. Nuestra atención sigue centrada en la “reparabilidad”, pero algunos elementos, como las cámaras, son esenciales para que la gente siga usando el mismo teléfono más tiempo. En agosto del 2017 lanzamos un nuevo módulo que te permite pasar de los 2 y 5 megapixels en la cámara frontal y trasera a los 8 y 12 megapixels, con una mejora muy significativa de la calidad. Así que tu amigo podría haber conservado su teléfono…

Los números negros de la industria electrónica
1. La vida media de un teléfono móvil es de 18 meses.
2. Cada años se producen mil millones de móviles y 300 millones de ordenadores, con un aumento del 8% en la producción anual.

3. 468.000 móviles y 142.000 ordenadores son desechados todos los días.
4. En el 2017 se generarán más de 65 millones de toneladas de basura “electrónica”.
5. Tan solo el del 15% al 20% de los aparatos electrónicos se reciclan.
6. El 85% del “e-waste” acaba en los vertederos o en las incineradoras.
7. La basura electrónica es el sector que más rápido está creciendo en los residuos urbanos
8. El “e-waste” contiene productos tóxicos como mercurio, plomo o cadmio.
9. Por cada millón de teléfonos móviles que se reciclan se recuperan 34 kilos de oro, 350 kilos de plata y 16.000 kilos de cobre.
Fuentes: Greenpeace, EPA, The World Counts

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