Organizar la nevera para ahorrar y conservar mejor los alimentos

Frutas y hortalizas están llenas de sustancias muy beneficiosas para la salud, sin embargo hasta que llegan a la mesa se puede haber perdido buena parte de su capacidad nutritiva.

A continuación mostraremos cómo graduar la temperatura del frigorífico y del congelador, y cómo almacenar los alimentos de la mejor manera. La guía de la nevera es descargable y se puede imprimir y colgar de la puerta para tener la información siempre a mano.

La temperatura correcta

Muchos aparatos están regulados en una temperatura demasiado fría. La óptima para el frigorífico está entre los  los 2ºC y los 8ºC, según la altura. En frigoríficos que no disponen de termómetro, estas temperaturas se consiguen situando el termostato en los puntos 1 o 2. Si no estás seguro de la temperatura que realmente hay dentro de tu frigorífico, puedes colocar dentro cualquier termómetro ambiental. 

En lo que al congelador se refiere, la temperatura ideal esta en los -18ºC. Un solo grado más supone un despilfarro eléctrico de aproximadamente un 6%.

Todo depende de la zona

Para conservar mejor los alimentos, conviene colocarlos en el lugar adecuado en función de la temperatura. La diferencia entre la parte alta y la baja puede ser de hasta 6ºC, ya que el aire caliente asciende. Por lo tanto, no da igual donde coloquemos los alimentos. 

8ºC en el estante superior. Es la zona ideal para conservar quesos, mantequilla, productos de charcutería, así como los restos de comida bien envasados. 

5ºC en el estante medio para los lácteos. En este estante se conservan bien los lácteos como el yogur, el quark y la leche. También es un lugar perfecto para las conservas abiertas. 

2ºC en el estante inferior para carne y pescado. Es la zona más fría y con ello ideal para guardar alimentos fácilmente perecederos como carnes y pescados crudos.

8ºC grados en los cajones para fruta y verdura. Los grandes exterminadores de vitaminas son la luz, el oxígeno, el calor y la humedad. Los dos cajones inferiores son óptimos para muchos tipos de frutas y verduras, como albaricoques, bayas, cerezas, manzanas, peras, lechugas, coliflores, zanahorias, apio y espárragos.

En cambio, frutas como los mangos, los plátanos y todos los cítricos no deben estar en la nevera porque pueden aparecer en la superfície manchas marrones y trozos aguados.

Hortalizas como tomates, pepinos, pimientos y calabacines, con una gran proporción de agua, también están mejor fuera de la nevera.

Patatas, ajos y cebollas no gustan del frío. Es mejor almacenarlos en lugares frescos, secos y a resguardo de la luz. 

Más consejos para refrigerar bien

Con los siguientes consejos puede disminuir y evitar el crecimiento de microorganismos y la pérdida innecesaria de vitaminas:

• Coloca los alimentos en la nevera inmediatamente al llegar a casa. Pon los nuevos detrás de los que ya estaban. Así será más fácil consumirlos antes de su fecha de caducidad

• No sobrecargues la nevera porque el aire no circulará bien y el rendimiento disminuirá. 

• Conserva los restos de comida en recipientes de cristal, cerámica o acero, tapados con un plato o papel film. De esta manera evitas la pérdida de humedad y de sabor.

• Conserva la fruta y la verdura el menor tiempo posible. A pesar de que se cumplan las condiciones óptimas, las vitaminas se pierden con rapidez.

• Mantén la temperatura de la nevera más baja en verano que en invierno.

• Asegúrate de que la puerta cierra de forma correcta.

• Descongele la nevera con regularidad, si no es un aparato nuevo que no lo precisa. El hielo en las paredes multiplica el consumo de electricidad.

Aún más

• Aprovecha la maduración de las frutas por el etileno. Puedes colocar una manzana madura al lado de tomates, nectarinas verdes o kiwis duros. 

• La conservación de los lácteos como los yogures y el queso fresco tipo quark se puede aumentar si se colocan boca abajo en la nevera; así no les entra aire.

• Para eliminar los olores desagradables en la nevera se puede colocar un platito con café molido.