Mi casa es tu casa... aunque no nos conozcamos

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Con las nuevas plataformas online, intercambiar casa para pasar las vacaciones, ahorrando en alojamiento, es mucho más fácil.

Cualquier cosa se puede compartir. Al menos esa la consigna –mucho más revolucionaria de lo que parece– de las numerosas y crecientes plataformas de Consumo Colaborativo. 

“Con la economía colaborativa, lo más importante es la capacidad de utilizar cosas y no de poseerlas”, explica Juanjo Rodríguez, uno de los fundadores de Knok, web online que facilita intercambiar el propio hogar con otras personas de más de cien países del mundo y, de esa forma, viajar sin gastar en alojamiento. 

Esta nueva visión del consumo tiene una aceptación creciente no solo por la pésima situación económica “sino también por el espíritu de la gente más joven. No es tanto no ser consumista como consumir de forma más responsable. Se puede compartir de todo, y cuanto más valor tiene lo que compartes, más potencial consigues. A una casa puedes sacarle el valor de alojarte gratis en otra ciudad, y eso tiene mucho tirón”,  concluye Juanjo. 

Aunque la modalidad de intercambio de casas se lleva a cabo desde hace 60 años, es ahora, en plena era digital, cuando esta opción se ha disparado, ya que el proceso de intercambio es muy fácil: pagas una tarifa plana, te registras en la web, dices quién eres, cómo es tu casa, tu grupo, si viajas en familia o con amigos y a dónde quieres ir. 

En el caso de Knok y de otras webs de intercambio, se ha añadido un plus de seguridad: cuentan con un seguro que cubre los posibles daños en el hogar. 

Cuestión de confianza

Para mayor confianza, los usuarios pueden leer todas las opiniones y valoraciones de las casas o incluso recomendaciones de amigos si aún no se ha tenido oportunidad de realizar algún intercambio. Y, sobre todo, se envían muchos mensajes entre los interesados hasta conseguir un grado de confianza suficiente para dejar las llaves del propio hogar al otro. 

Eso sí, quienes viven en ciudades muy turísticas tienen bastantes más ventajas porque reciben más solicitudes. 

Pero también hay muchas sorpresas en este sentido: la primera persona que hizo un intercambio en Knok, por ejemplo, era de Hamburgo y se fue a Estambul, y un usuario de Malmö, Suecia, ha logrado hacer ya varios intercambios. Eso sí,  las ciudades más solicitadas siguen siendo Nueva York, Londres, París y Barcelona. También los destinos de campo tienen gran aceptación.

“Cada vez atraen menos los viajes convencionales de 'paquetes turísticos”, dice Juanjo. “Intercambiar casa te permite vivir en la ciudad elegida como si fueras un local, porque bajas a la calle, vas a la panadería donde compra la persona que vive allí y te recomienda los locales de su barrio. La experiencia es más personal que la del típico turista que se instala en un hotel en el centro de la ciudad”.

Cierto, nada más triste y artificial que esas ciudades vacacionales de cartón-piedra estilo Marina d'Or, que tanto han deteriorado nuestro paisaje. Con la opción del intercambio, quizás se podría evitar que se construyeran más "Algarrobicos", símbolo de la destrucción de nuestra costa. 

Las webs de intercambio de casas más populares en español

Knok. Más de 20.000 casas en 160 países. Se paga una tarifa al año según las modalidades de viajes y se usa tantas veces como se desee.

IntercambioDeCasas. Es económica, por 70 € se tiene acceso ilimitado. También se puede buscar habitaciones, barcos o caravanas. A más posibilidades, más fácil es hacer la maleta. 

MyTwinPlace. Lleva un año de recorrido y ya se ha hecho muy popular, con pisos y casas en 110 países. El registro es gratuito. Ha habilitado un sencillo botón para añadir tu casa desde otras plataformas de alquiler en un solo clic.

HomeCompartia. Se puede probar un mes por solo 9 €. Permite elegir también por actividad favorita: del esquí a la gastronomía.

Otras opciones para viajar ahorrando

Hay muchas posibilidades de viajar ahorrando en alojamiento, solo es cuestión de ser flexible.
Alquilar un espacio de la casa. En vez del intercambio sin pago alguno, Airbnb propone alquilar el espacio que no se usa para conseguir un dinero extra. El viajero tiene la ventaja de pagar menos que por un hotel o puede incluso alojarse en lugares insospechados, como un castillo o un barco. Es una especie de mercado comunitario en el que la gente publica o reserva alojamientos con una disponibilidad de 33.000 ciudades en 192 países.
¿Compartimos hotel? La propuesta de Hallst es bien curiosa: en esta web se puede negociar con un hotel a la hora de hacer una reserva, comprar o vender una reserva de habitación a otro usuario o incluso encontrar a una persona para compartir habitación y así pagar menos. La lista de establecimientos hoteleros es de 100.000 en todo el mundo.
De voluntario en una granja ecológica. Wwoof España es una asociación sin ánimo de lucro en colaboración con diferentes asociaciones Wwoof internacionales que ayuda a personas voluntarias (wwoofers) a encontrar granjas o zonas rurales donde trabajar con métodos ecológicos y sostenibles. Se colabora sin recibir ningún salario, ya que esta labor se circunscribe dentro de las normas del voluntariado.
Te dejo una cama… o un sofá. ¿Alguien no ha oído hablar ya de Couchsurfing? Esta web te permite encontrar un huésped en 100.000 ciudades del mundo. Cuenta con 7 millones de usuarios dispuestos a ofrecerte una cama o un sofá con la filosofía de abrir tu casa a un turista y poder también llamar a la puerta de alguien cuando quieras viajar.