Blog de Gemma Sellarés

Sanadora Espiritual y formadora de sanadores. www.sanaxial.com. Mi espíritu inquieto me ha llevado a lo largo y ancho de mi vida a caminar, descubrir y aprender por diferentes caminos, enriqueciéndome y evolucionando como persona en cada uno de ellos. Este blog está dedicado a todos nosotros, los caminantes de la vida. Caminamos por la vida a veces muy lentamente, otras demasiado deprisa, otras nos detenemos y la vida sigue avanzando. Hay tanto que hacer, tanto que aprender y tanto que compartir...

 

Tú decides si quieres ser el payaso, el domador, el alquimista, el león, el elefante … o el que está escondido entre bambalinas…

Como te diría yo…

Que dejes de castigarte e inculparte, por algo que no pudiste evitar, si pudiste hacerlo y no lo hiciste ya paso, no puedes cambiarlo. No te lamentes más, solo asúmelo, acéptalo y cambia. El camino de la vida está lleno de escollos, nadie nos dijo que lo estaría, vinimos aquí llenos de inocencia e ingenuidad, para algunos pronto la risa se convirtió en llanto, a otros la miseria se instaló en sus vidas y los que más viven sus vidas sin rumbo fijo.

Sin duda que tenemos ventanas rotas por donde se nos escapa parte de nuestra vida, incluso algunos tienen enormes ventanales rotos, ventanales a través de los cuales el tiempo se esfuma, cristales rotos se esparcen por los suelos, cristales que deben restaurarse, recolocar de nuevo para tapar las ventanas y ver de nuevo el mundo.

Tu verdad… Su verdad… Mi verdad…

Tu verdad no es mi verdad… , esto es lo que solemos pensar cuando alguien defiende su verdad que no coincide con la nuestra, cuando se añade una tercera verdad ya la hemos liado.

La impotencia surge de pronto, en un momento de gran desesperación para contigo mismo y tu entorno, ese momento en el que no ves salida a nada, que no vislumbras la luz ni tan siquiera a lo lejos, al final del camino, de tu camino, del que estás caminando ahora mismo percibes un átomo de luz y esperanza, solo la oscuridad te envuelve, le das vueltas y

Sin duda duele, añadiría que duele más. Mucho más, de una manera más profunda, a veces difícil de reparar ya que deja una herida intangible, una huella que se esparce por todo nuestro cuerpo físico y provoca reacciones inesperadas, dolorosas e incomprensibles.

Dicen que en el inconsciente reside la Identidad, esa parte de nuestra personalidad que es a la vez primitiva e instintiva.

Cuando apostamos por algo o por alguien, nos volcamos en ello, dejando muchísimas veces de ser nosotros mismos, solo “vemos” eso por lo que hemos apostado, olvidándonos una vez más de nuestro pensar y de nuestro sentir.

Recuerdo cuando hace unos 30 años empecé a encontrar estos bellos y preciados “ulls de tigre” –como los llamamos coloquialmente– en la playa. Por aquel entonces los había a cientos, solo tenías que sentarte en la orilla y venían a ti. Hoy apenas se ven, aunque siguen viniendo a mí sin buscarlos.  

Sin embargo, algo ha cambiado. Al darme cuenta de este cambio me ha llevado a reflexionar sobre ello. ¿Qué ha cambiado? Sin duda, YO.

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