Naturismos sobre la vivaz multiplicidad vital

Naturismos sobre la vivaz multiplicidad vital

“Si una parte del todo nos falta, los que quedamos ya no podemos estar seguros.”
                                                                                                                           Séneca

Dispuestos siempre a creernos casi todo, sobre todo las mentiras, y apenas creemos en lo único cierto: la vida.

La indiferencia hacia las diferencias destruye el mejor amparo que nos queda.

Diversidad biológica es terminología claramente insuficiente. Prefiero lo de la múltiple multiplicidad de la vida.

La vida es vida porque no ha dejado de inventarse a sí misma ni un solo instante.

La vivacidad es el principal logro del tiempo y de la materia. Su destrucción el de este modelo de sociedad.

Las diferencias todas, abrazándolo todo por todas partes. Así es la vida.

Nada confiere tanto sentido a lo único como lo demás.

Esa enorme delicia de que nos quede casi toda la multiplicidad por descubrir.

Ese agudo tormento de que mucho de lo desconocido desaparecerá sin testigo alguno.

Los bosques son la plaza mayor de la vivacidad terrestre y están cuajados de fondas y de frondas, claro.

Si lo plural merma también lo hace lo individual.

La multiplicidad vital es eco, reciprocidad, nexo con ella misma, un narcisismo completo que consigue el mayor halago: continuar en otros.

Nadie sabe por qué vive. Pero todos, menos nosotros, saben vivir.

La infinita y eterna vivacidad ha comenzado a escasear.

Este monumental tropiezo de que lo menos evidente sea la vida.

La vivacidad es renovación y continuidad y, claro, la continuidad de la renovación.

¡Cómo se vacía lo lleno de nosotros!

Los acontecimientos fenológicos son como leer la partitura de la música del paisaje.

Todo lo que nos queda de inmenso, libre y bello a menudo coincide con la mirada del lobo, el vuelo del águila, la caótica armonía de la bandada…y nos lo quieren arrebatar.

La conservación de la vivacidad y de sus escenarios no limita el progreso, lo asegura.

Estimado,y querido D. Joaquín Araujo;No hay ocasión en que lea su nombre para poner todos los sentidos en alerta para empaparme de todo lo que dice.Hace pocos días buscando espárragos encontré en medio de una esparraguera de piedra, muy baja, creo que el nido en plena puesta de un papamoscas eses pájaro que he oido de Ud. que pesa unos 12 grs. y cruza el estrecho ,el Sáhara y llega todos los años al sur de África,lo recordé con todo el cariño que sus manifestaciones transmite.Esta mañana de 6-5-18 lo he escuchado en radio nacional hablar sobre el agua.
Y me asedia una pregunta que no se me quita de la cabeza:Dice ud. que en España hay demasiado regadío,que no debemos interferir en la Naturaleza para crear más regadío,que se desperdicia mucha agua.En esto último es en lo único que estoy de acuerdo.
En lo demás no entiendo como puede decirlo,soy agricultor,hijo,nieto,bisnieto y quizás tataranieto de agricultor olivarero,cada año veo como el medio se hace más desértico y como cambia con el cambio climático.Los otoños se hacen insoportables con una impotencia mayúscula de ver a los olivares sufrir esas sequías qu e mi padre no conoció.Sueño en que algún día el hombre con sus modernas técnicas en infraestructuras de construcción de canales interconecten todos los pantanos de nuestro pais,el que cuenta con más pantanos del mundo por Km2..
Que contemos con una red hídrica sabiamente manejada que creando empleo,riqueza y bienestar mejore el futuro y nos aleje del desierto.¿Sería eso malo para el planeta?¿Nos alejaría esto de de nuestras queridas migraciones?¿No veríamos más a nuestras oropéndolas,golondrinas etc?
A caso cuando en Mesopotamia o en Egipto establecieron el regadío eso les trajo la ruina?¿Nos la traería a nosotros? o nos traería más vida? De verdad que no lo entiendo.Aclaremelo por favor.