Blog de Manolo Vílchez

 

Manolo Vílchez, desde 2014, vive y trabaja en Balaguer, Lleida. Sigue con sus bicis reduciendo impactos en desplazamientos a sus labores, vinculadas a temas de producción hortícola. Coordina la microempresa alSol Tecnologías Solares y colabora, como sabe y puede, probando y practicando, en el abrir caminos hacia el vivir con el mejor, por moderado, impacto ambiental posible. También escribe en Yocambio.org  "Aquí iré dejando videonotas, breves comentarios, presentaciones rápidas de todo lo valioso para el bien común que un humilde ciudadano pilla en sus rutas por este mundo patas arriba." 

Endulzar la basta oferta de alimentos procesados es una clave estratégica de la cadena de valor de la industria alimentaria y un deseo sugerido y sobreestimulado hacia el consumidor. La búsqueda de un edulcorante saludable, con buen gusto en paladar, no calórico y con prestaciones hacia el interés de la industria alimentaria, es una carrera en curso sin ganador, todavía.

Comida ecológica, cocina eficiente, buena y resiliente, de barrio y al alcance de cualquiera.

Anda siempre atendiendo consultas sobre recomendaciones naturales, de esas que los principios activos brindan para afrontar dolencias, y anda al mismo tiempo atendiendo peticiones de colaboración que le llegan de muchos lares, cada vez de más allá de los abarcables a golpe de presencia. Recibe durante la semana visitas y presencias, mientras curra en la empresa familiar que produce comida fresca y está siempre en la puerta del invernadero a las 10:00 en punto, cada sábado, de casi todo el año.

Siente pasión por la tierra que le rodea, por las gentes de su cercanía y por las que convoca. Siente bondad por los climas que, desde el Mediterráneo, invaden esa isla, Mallorca, que acoge a 8 millones de visitantes cada año (tiene un lema: "Ni un turista más", referiéndose al coste, para el limitado espacio, de albergar vivencias que no aportan nada al bien común). Siente pasión por esos artefactos de los que tenemos de media 7 pares, los zapatos, e hizo mucho en una empresa de su pueblo, de nombre Camper.

Llegamos al camping Los Escullos en Cabo de Gata, y el aroma del Mediterráneo mezclado con la temperatura de la mañana ofrecen un ambiente cargado de placidez. No tardamos en preguntar por un iglú, y por la rápida respuesta de orientación de su posicionamiento, se intuye que la semiesfera de madera es sin duda, la noticia más fresca del lugar. En la baca del coche, otro como iglú de aluminio reflectante en su cara interior. En ambos se cocinan pasiones.

Cuando en uno de los últimos viajes de la azulada máquina, Enric enfiló a 500 mts del suelo hacia la finca que bien conoce y mucho trabaja, la del Parc Agroecològic de L'Empordà, el copiloto poco conocedor de la zona y menos a vista de pájaro, exclamo: esa es, ¡ahí está!, ¿a que sí?, y que distinta a todas las demás!!

Se llega por la calle empinada a la sede de Edse Inventiva, allá cuelga siempre alguna bici y siempre claro en algún modelo de Modular.

Me pregunto qué les pasa por la cabeza a Julio y Pau cuando denominan Vergeles por la Paz a la propuesta de llenar, con técnica y trabajo, de belleza y comida, los espacios fértiles a los que uno tiene acceso (o busca). Como el maestro Michael Pollan indica, comer en casa, cocinar productos frescos y si son cultivados por ti o por alguien a quien puedes querer, es lo más revolucionario de hoy día y desde aquí a cambiar el mundo.

Por el lugar corrí, circulé en mi primera bicicleta y hasta comencé mi etapa de escalador. No muy lejos existió una encina donde mi padre, de la rama propicia, colgaba un columpio made in casa que nos elevaba a todos alto, muy alto. Los días de excursión a nuestro particular parque temático, cuando los peques ya andábamos resueltos y yo al mando de mi Orbea color naranja, acercarse a los alrededores del imponente monasterio era habitual.

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