Gana equilibrio y bienestar con la macrobiótica

17 Febrero 2016
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No existe una manera correcta de comer para todo el mundo. La macrobiótica lo tiene en cuenta y muestra cómo adaptar la alimentación a cada individuo como ser humano único, según sus características físicas y psíquicas, sus tendencias, la actividad que realiza o el lugar donde vive.

La Finestra sul Cielo ofrece, desde su nacimiento en 1978, toda una línea específica para las personas interesadas en seguir este tipo de alimentación.

George Ohsawa, fundador de la macrobiótica, quiso fusionar las medicinas y las tradiciones occidentales y orientales. El resultado fue una manera de vivir y de comer, basada en la ingesta equilibrada de alimentos completos y ecológicos. Se trata de elegir la comida en función de las cualidades energéticas de los alimentos y observando cuáles nos sientan mejor. 

Es importante entender los efectos de las dos energías universales: el yin y el yang.

La energía yin es la energía de expansión y de apertura, una energía que tiende a inflamar, enfriar y desconcentrar. El alcohol, el café, los azúcares refinados, los lácteos, las especias, las hierbas aromáticas, las frutas tropicales y las verduras solanáceas son algunos alimentos que causan este efecto en nuestro organismo.

La energía yang, por el contrario, es la energía de la contracción y del bloqueo, es densa y difícil de hacer fluir. La sal, las aves, las carnes y las grasas saturadas, los quesos secos y salados, los huevos, los embutidos, las pizzas y los horneados forman parte del conjunto de alimentos yang.

Los alimentos más recomendables son aquellos considerados neutrales, ni de extremo ying ni de extremo yang, los cuales promueven el equilibrio físico y mental. Cereales integrales, legumbres, algas, sopas y semillas son algunos de los alimentos que ayudan al organismo a mantenerse en armonía.

La pirámide alimentaria de la macrobiótica

La filosofía de la macrobiótica también tiene su propia pirámide de alimentos y unas líneas guías sobre las cuales se sustenta. Conozcamos uno a uno los grupos de alimentos que forman la base de la alimentación macrobiótica.

Empezaremos por los cereales integrales. Deberían representar entre un 40 y un 60% de la alimentación diaria y es recomendable consumirlos referiblemente en grano e integrales para aprovechar al máximo todos sus nutrientes. El arroz integral se considera el cereal más completo y más equilibrado, pero también puedes utilizar trigo, espelta, kamut, cebada, avena, centeno, mijo, maíz, trigo sarraceno...

Las verduras deberían constituir un tercio del volumen de ingredientes en nuestra dieta diaria. Es importante consumirlas de varios tipos: de raíz (zanahorias, rábanos, nabos); verduras que crecen a nivel del suelo (repollos, cebollas, calabazas), así como hojas verdes (brócoli, hojas de nabo, lechuga). Intentaremos evitar el tomate, la patata, la berenjena, el pimiento, los espárragos o las espinacas. Se recomienda el consumo diario de una a dos tazas de sopa de verduras con algas, cereales o legumbres. 

Las legumbres y los alimentos proteicos vegetales deberían representar entre el 5% y el 10% de la alimentación diaria. En combinación con cereales integrales, constituyen una importante fuente de proteínas vegetales.

Las semillas y los frutos secos son otro de los grupos de alimentos que deberíamos incorporar en nuestro día a día, aunque se recomienda utilizarlas en cantidades moderadas.

Los aceites más usados son los vegetales como el de girasol, sésamo, oliva u otras semillas prensadas en frío. Entre los vinagres, usaremos mayoritariamente el de arroz y el acidulado de umeboshi.

El edulcorante más indicado es la malta, obtenida de los cereales. Se deben evitar el azúcar refinado y de caña, así como todos los alimentos que lo contienen.

Las algas marinas son una fuente extraordinaria de sales minerales. Utilizadas antiguamente en todo el mundo, fueron olvidadas con el tiempo en Occidente, para ser redescubiertas recientemente. Las más comunes son la  kombu, que mezclada con legumbres las hace más digeribles; el alga wakame, perfecta para añadir en sopas y guarniciones; la nori, especial para sushi; la hijiki y la arame.

Finalmente, la macrobiótica aconseja el uso de fruta de temporada y clima en el que se vive (por lo tanto, en nuestro caso se desaconsejaría comer fruta tropical). Su consumo debería ser moderado.

Despensa de los alimentos macrobióticos

La Finestra sul Cielo ofrece, desde sus inicios en 1978, un amplio catálogo de productos macrobióticos, con casi 70 referencias disponibles. Si eres un amante de este tipo de alimentación o quieres empezar a adentrarte en ella, a continuación te resumimos algunos de sus productos estrella que no deben faltar en tu despensa:

1. Miso: Es un condimento salado y fermentado a base de soja, sal y cereales. En la cocina puedes utilizarlo como condimento para la preparación de menestras y sopas o para elaborar salsas. Existen diferentes variedades según los cereales que contenga. Llamamos hatcho miso a aquella variedad de miso elaborada solamente con soja y sal; genmai miso al miso blanco producido a base de arroz; natto miso al condimento japonés que mezcla miso con jengibre y mugi miso al miso de cebada.

2. Algas: Las algas son otro alimento básico en la alimentación macrobiótica. Son una fuente extraordinaria de sales minerales (calcio, hierro, yodo) y de vitaminas. En La Finestra sul Cielo las encontrarás casi todas: kombu, wakame, nori, hijiki, arame…

3. Umeboshi: La umeboshi es una variedad de ciruela recolectada cuando aún está verde y puesta con sal junto a hojas de shiso, que las colorean de rosa. Durante este proceso, desarrolla un sabor ácido y salado, perfecto como acompañamiento para cualquier tipo de verdura. Las podemos encontrar en forma de vinagre, puré e incluso pastillas.

4. Té: Conocido como té de tres años, es un tipo de té verde japonés cultivado a día de hoy todavía de manera tradicional y caracterizado por estar elaborado con las ramas (kukicha) o hojas (bancha) del té.